Aceite Tóxico
Esta primavera se cumple el 30 aniversario del conocido síndrome del Aceite Tóxico, una epidemia que en su momento trajo de cabeza a buena parte de la comunidad médica y científica. Sin embargo, a pesar de haber transcurrido todo este tiempo, el número de afectados continúa sumando una cifra importante, ya que son 20.000 los afectados por esta intoxicación que todavía sufren graves daños neurológicos e insuficiencia respiratoria, por culpa del consumo de este aceite de colza que estaba destinado a uso industrial.

Todo ocurrió en la primavera de 1981 cuando se hizo público el primer caso de esta intoxicación. Una epidemia que tuvo tres fases clínicas diferentes, donde en la primera de ellas, es decir en la fase aguda, los pacientes estaban afectados de neumonía. En la fase subaguda o intermedia comenzaban a aparecer tromboembolismos, hipertensión pulmonar, calambres y mialgias (dolores musculares) intensos. La última de las fases a la que debían enfrentarse tanto médicos como pacientes era la crónica, que estaba determinada por la hepatopatía, esclerodermia, hipertensión pulmonar y neuropatía.

El aceite en cuestión fue importado de Francia para uso industrial y comercializado para consumo humano de manera fraudulenta. Fue gracias a un estudio donde se pudo demostrar la evidencia que existía entre un tipo de envase distribuido por una compañía específica y la contenida en dichos aceites adulterados. Mientras que una investigación posterior logró establecer una relación entre la concentración de un compuesto químico marcador de la desnaturalización del aceite (oleil-anilida) y el riesgo de contraer y desarrollar la enfermedad.

A pesar de todos los esfuerzos y posibles soluciones de muchos científicos, en la actualidad todavía continúan realizándose algunos estudios de seguimiento clínico y de morbi-mortalidad de los afectados, con el fin de mantener el máximo control posible de todos los perjudicados.