El amor entre perro y humano permitió la domesticación
El poder del amor es un tema recurrente en películas y canciones, en novelas y poemas. Es el tema, un tema universal, el secreto y motor de la vida feliz junto al ser amado…

Todo puede ocurrir “cuando un hombre ama a una mujer”, como dice la famosa canción, y también iba a ocurrir algo mágico cuando cruzaron sus miradas el ser humano y los primeros perros o lobos. De acuerdo con un nuevo estudio, el amor transmitido a través de la mirada está detrás de la relación tan especial que acabó determinando su domesticación.

El poder de la mirada

La conexión emocional que se establece entre perro y dueño es esencial para explicar la evolución, según un estudio del Departamento de Ciencias Animales y Biotecnología de la Universidad Azabu de Japón, que basa sus conclusiones en una evolución conjunta a lo largo de los siglos para llegar a conectar de un modo tan intenso.

Los científicos descubrieron que el contacto visual entre perros dispara los niveles de oxitocina, una hormona que estimula y genera confianza y, en fin, una fuerte conexión emocional.

En este mismo sentido, estudios previos descubrieron que los sentimientos de protección y amor entre madres e hijos se generan de forma paralela a la producción de oxitocina cuando los miran a los ojos.

El contacto visual es la clave para que surja la chispa del amor. Ni las caricias, ni las dulces palabras… Nada puede compararse con la chispa de la mirada entre humanos y perros, cocluye el trabajo.

El amor entre perro y humano permitió la domesticación
Si bien hay varias teorías sobre el origen del perro, que básicamente responden a las preguntas ¿Cuándo y dónde se domesticó al lobo?, esta investigación se centra en explicar cómo se produjo este fenómeno desde un enfoque centrado en la biología evolutiva. Curiosamente, cuanto más conocemos el origen del perro más aprendemos sobre el ser humano.