Amy Martin también era científica en el CSIC
La famosa Amy Martin, autora de artículos de periódico por 3.000 euros y causa de las risas y la indignación de gran parte de nuestro país, no deja de sorprendernos. La esposa del exdirector de la Fundación Ideas, además de escritora, también se dedicó al mundo de la ciencia.

En efecto, entre 2006 y 2009 estuvo contratada como investigadora temporal del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas). Su área de actuación, las Ciencias Humanas y Sociales en Madrid. Vamos a descubrir algo más de este misterioso personaje.

Detrás de Amy Martin se esconde la escritora Irene Zoe Alameda. Y aunque parezca raron -a mí mismo me lo pareció-, tiene mucho que decir también en este blog. Porque entre 2006 y 2009 fue investigadora del CSIC en la extinta rama de ciencias humanas. Y no pasó por ahí completamente inmersa en el anonimato: en 2007 hizo una serie de declaraciones en El País relacionadas con la investigación científica. Y cómo no, las declaraciones fueron polémicas:

En lo que me dedico lo que observo alrededor es una tremenda endogamia… Casi todos los investigadores que estudiamos fuera terminamos volviéndonos fuera. Todavía los que evalúan siguen valorando a la persona de primera mano y se reparten los cupos de entrada. Ése es un problema muy grave y es el mensaje que se da desde la universidad. Las universidades no fomentan la investigación; la carrera docente es bestial. Ningún chaval que vea a sus profesores va a querer imitarlos porque están todos quemados…

Y no dejan de tener cierto valor estas afirmaciones polémicas.

Amy Martin también era científica en el CSIC

Pensamientos sobre la revolución tecnológica

En 2007 también publicó una carta firmada por ella como investigadora del CSIC. La carta se titulaba “La literatura en la era Gates” y en ella hablaba de la revolución tecnológica.

La impronta de la revolución tecnológica. La escritura ha dejado de ser el reflejo del pensamiento, para pasar a ser el eco de un molde narrativo previo al que cada pasaje puede aportar una variación o con el que se puede contraponer. El receptor de un texto leía desde un pensamiento en blanco poblado de credulidad e interés; ahora lee escaneando datos, sabedor de que un gran porcentaje de los mismos será redundante.

Desde luego, una vez más, una visión polémica acerca de los efectos de las nuevas tecnologías en campos humanísticos y en el ser humano en general.

No podíamos dejar pasar la oportunidad de mencionar su pasado. Quizá para dignificarla un poco, aunque esos cobros de casi 3.000 euros por artículo sean absolutamente escandalosos. ¡Que nos lo digan a nosotros!