Los antiguos europeos eran de piel oscura
La piel blanca no es un atributo que ha acompañado desde siempre a los europeos. Muy al contrario, este rasgo que creíamos característico de la población que habita en esta región del planeta es algo circunstancial, que podría no haberse producido.

De acuerdo con un estudio publicado en la revista Science de la Universidad Estatal de Pensilvania, en Estados Unidos, hace unos ocho mil años los europeos eran de piel oscura. Así, al menos, lo han revelado unas pruebas realizadas a muestras de ADN obtenidas a partir de restos humanos hallados en yacimientos europeos en los que se han encontrado especiales características de ADN.

Cuestión de genes… y de migraciones

La investigación reveló el origen migratorio y, al mismo tiempo, mestizo de la actual raza europea, una mezcla de varias poblaciones de cazadores y recolectores que ocuparon el Viejo Continente. Entre ellas se encontraban los pastores de la cultura Yammnaya, venida desde el Mar Negro.

Según concluye el trabajo, es a ella a la que, sobre todo, debemos el color blanco de nuestra tez. En general, sin estas migraciones no se hubiera modificado el color de la piel. De este modo fue como, según esta teoría, llegaron y se extendieron los genes necesarios para que la piel se volviera blanca. También habrían sido ellos los que trajeron las lenguas indoeuropeas.

Los antiguos europeos eran de piel oscura
Estas migraciones, por lo tanto, fueron las que extendieron el color blanco de la piel en el continente. La diferencia entre la tez más blanca de los habitantes de Europa Central con respecto a zonas más meridionales, es decir países como España, Grecia, Portugal o Hungría, mantuvieron en mayor parte su piel más oscura por carecer de los genes que provocan la despigmentación. Algunas poblaciones concentradas en determinadas regiones, además, tienen genes que hacen tener los ojos azules y el cabello rubio, como les ocurre a los suecos.