Astrónomos observan cómo un cometa se parte en cuatro partes
Cada noche hay gente que orienta sus miradas hacia el cielo y que, a través de sus propios telescopios, monta guardia y se dedica a contemplar el firmamento. De esta manera en ocasiones se descubren cosas magníficas.

Eso es lo que les ocurrió a un puñado de astrónomos profesionales y aficionados que fueron testigos de la explosión del cometa 168P-Hergenrother, que se ha partido en cuatro pedazos repentinamente.

El descubrimiento se realizó el 26 de octubre desde Hawai. Un equipo de astrónomos descubrió que el cometa se estaba dividiendo en cuatro piezas distintas, algo que aumentó sustancialmente el material presente en su cabellera, la parte de polvo y gas que lo envuelve y que en los últimos días ha aumentado su brillo notablemente.

Según parece, los cuatro fragmentos en los que ha quedado fragmentado el núcleo no representan en ningún caso un peligro para la Tierra, pues su trayectoria ha sido bien calculada y medida.

Un cometa difícil de ver

Para poder contemplar el cometa Hergenrother en todo su esplendor hace falta, en primer lugar, un equipo bastante potente. Por otra parte es indispensable encontrarse en una localización donde la contaminación lumínica sea mínima.

Hecho esto, la orientación del telescopio debe situarse entre las constelaciones de Andrómeda y Lacerta.

La fragmentación del núcleo de un cometa no es un caso poco habitual, pero hasta la fecha pocas veces ha podido ser vista y analizada desde la Tierra. Un espectáculo magnífico sólo al alcance de unos pocos. A menos que queramos acercarnos a un observatorio cercano para poder disfrutar de él.