La barbilla apareció cuando el ser humano se hizo más sociable
La barbilla surgió en la anatomía humana coincidiendo con un periodo más colaborativo, de una mayor socialización, concluye un nuevo estudio, por lo que se descarta que apareciera por motivos mecánicos.

¿Pero, por qué estudiar el origen de la barbilla? Por un lado, la ciencia estudia todo aquello de lo que pueda sacar punta, y la anatomía humana es un filón para entender la evolución, al tiempo que se da la circunstancia de que la barbilla es un rasgo exclusivo del ser humano moderno, lo que aumenta el interés.

De acuerdo con esta investigación de la Universidad de Iowa (Estados Unidos), cuyos resultados se publicaron en Journal of Anatomy, ese cambio de comportamiento que propició un mayor interés por otros seres humanos.

Adaptación evolutiva

El estudio afirma que cuando el ser humano se asentó y empezó a experimentar una “domesticación social”, pasando de ser cazadores recolectores a grupos más conectados, ello se reflejó en sus rasgos faciales. Concretamente, en la formación del cráneo, que se redujo y dejó espacio para que se formara la barbilla.

Esta hipótesis descarta que la barbilla se creara a consecuencia de una fuerza mecánica producida por la masticación. A este respecto, los científicos consideran imposible que se crease un hueso nuevo por tal razón.

La barbilla apareció cuando el ser humano se hizo más sociable
Por contra, ven más factible que surgiera por simple adaptación craneal, conforme los rostros fueron reduciendo su tamaño, hasta que el mentón acabó siendo una “prominencia ósea”. Su causa primera, curiosamente, habría sido ese cambio de estilo de vida que comenzó hace unos 80.000 años en África.

A partir de entonces, el ser humano empezó a asociarse, hacer alianzas, intercambiar ideas y, como consecuencia de ello, a llevar una vida más pacífica que disminuyó los niveles hormonales (disminución de la testosterona), redujo el tamaño del cráneo y propició la aparición del mentón.