Científicos descubren una galaxia oscura
La Vía Láctea es el resultado de la unión de muchas galaxias pequeñas que se formaron hace miles de millones de años. Una de las teorías más defendidas por la comunidad científica que ha descubierto hace poco una prueba irrefutable de esta afirmación. Se trata de una galaxia oscura que está aferrada a los bordes de la Vía Láctea, en concreto a unos 10.000 millones de años luz de la Tierra.

Un hallazgo realizado por un grupo de científicos del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y que ha sido publicado en la revista especializada Nature. Las observaciones de estos astrónomos apuntan a que en la Vía Láctea existirían unas 10.000 galaxias satélite, aunque sólo han podido ser observadas cerca de 30.

El principal problema para detectar estas galaxias es que son muy difíciles de descubrir, debido a que están hechas de partículas de materia oscura, que como no emiten luz, son prácticamente imposibles de detectar. En cualquier caso, los últimos avances tecnológicos, como el método denominado lente gravitacional, permiten a los científicos descubrir galaxias más lejanas, que de otro modo no podríamos descubrir.

Con ayuda de esta técnica y del telescopio espacial Keck, situado en Hawái, pudieron buscar más galaxias satélite en otras regiones del Universo. El objetivo de expandir estos hallazgos es descubrir cómo se comporta la materia oscura, una de las mayores incógnitas y que tiene en jaque a buena parte de la comunidad científica.

Todas estas observaciones ayudarán a los científicos a descubrir si la materia oscura tiene las propiedades que realmente creen. Un hallazgo que despejaría algunas cuestiones e incógnitas acerca del cosmos, es una especie de pegamento cósmico que mantiene unidas a las galaxias e impide que el universo se expanda.