Comer insectos nos permitió tener el cerebro más grandeDesde un punto de vista evolutivo, comer insectos podría habernos ayudado a desarrollar nuestro cerebro, tanto en lo cognitivo como con respecto a su tamaño, ambos elementos relacionados.

Los primates tenemos un cerebro grande en proporción al cuerpo, y aunque esta característica se relaciona con la sociabilidad, lo cierto es que mantenerlo exige mucha energía. Conseguirla de forma regular, sin embargo, es difícil, si no imposible, en temporadas de carestía de alimentos. Eso, excepto si tenemos un plan B.

Ese menú alternativo eran los insectos, una fuente de energía abundante que había que ganarse descubriendo sus escondites, por ejemplo debajo de las cortezas de los árboles o bajo tierra. Es decir, aunque los consumían durante todo el año, eran un alimento clave cuando la fruta u otro tipo de comida escaseaba, concluye una reciente investigación que ha observado a monos carablanca en una reserva natural de Santa Rosa, en Costa Rica.

Las bases de un cerebro desarrollado

La Universidad de Calgary, en Canadá, ha llevado a cabo esta investigación porque estos primates también tienen cerebros grandes, por lo que facilitan estudiar la evolución del tamaño cerebral humano y de su desarrollo.

Al igual que hacen estos primates, los primeros homínidos en general y, por lo tanto, también los seres humanos acabaron desarrollando su cerebro aguzando el ingenio para conseguir alimento que, a su vez, les ayudaría a mantener esa alta demanda de energía que conlleva ese desarrollo cerebral, según publican en el Journal of Human Evolution.

Comer insectos nos permitió tener el cerebro más grande
A partir de este punto de obtención de energía de forma creativa, con la consiguiente exigencia de la misma, se habrían sentado las bases de un cerebro más desarrollado, estimulando su evolución y el uso de herramientas. De hecho, los homínidos son los primates con el cerebro más grande en proporción al cuerpo, por lo que, de acuerdo con esta teoría, depender de insectos difíciles de encontrar habría impulsado su desarrollo.