¿Qué es y cómo se forma un tornado?
Estamos hartos de verlos en las películas y en los telediarios. Arrasan con todo y solo con verlos o intuirlos hay que poner pies en polvorosa, sin mirar atrás. Son los tornados, sinónimo de destrucción, un fenómeno atmosférico que puede formarse en el momento menos pensado.

¿Pero, qué son relamente, y por qué se forman? Básicamente, un tornado es una perturbación atmosférica de gran violencia con forma de remolino, que provoca fuertes vientos de hasta 450 kilómetros por hora y pueden medir de poco menos de 100 metros a un par de kilómetros de ancho.

Las cumolinimbus, nubes con forma de torre

El tornado se forma a partir de poderosas nubes cumulonimbus con forma de remolino o grandes torres que pueden alcanzar más de 15.000 metros de altura, que también son responsables de otras condiciones extremas climáticas como tormentas, rayos, granizo, vientos fuertes.

¿Qué es y cómo se forma un tornado?
Cuando nace un tornado se produce un fuerte descenso de la presión y se observan fuertes vientos que circulan en forma ciclónica. Aunque suelen producirse cuando las tormentas eléctricas cambian su velocidad y dirección, en los momentos previos a que éstas descarguen, es complicado pronosticarlos.

Los tornados pueden desplazarse grandes distancias (hasta 100 kilómetros) o desaparecer y no siempre son igual de destructivos, dentro de una escala de varios niveles, que va desde un tornado ligero hasta otros graves, devastadores y extremadamente destructivos. Eso sí, cosquillas nunca hacen, pues incluso en su versión más leve provocan daños e incluso derriban árboles, poca cosa frente a los considerados súper devastadores, que no solo levantan las viviendas del suelo y convirten coches, trenes y camiones en una montaña de escombros, sino que además arranca las viviendas de sus cimientos. ¿Haciéndolas volar? En efecto, arracándolas del suelo y haciéndolas estallar en el aire. Temible Naturaleza, siempre tiene la última palabra.