¿Cómo funcionan las ilusiones ópticas?
Las ilusiones ópticas plantean muchos interrogantes acerca de nuestro cerebro y su funcionamiento. Un fenómeno que despierta la curiosidad y el asombro de todos nosotros, y que parece cosa de magia, pero que tiene una explicación lógica y además nos ayuda a entender cómo funciona nuestro cerebro. Tanto es así, que las ilusiones ópticas suelen ser utilizadas en investigaciones científicas, terapias cognitivas o incluso para determinar dificultades mentales.

Sin embargo, ¿cómo funcionan? La repuesta es que todas estas ilusiones desobedecen una determinada escena creada por nuestro cerebro. Es decir, incumplen normas de tamaño, perspectivas, fondos, figuras, distancias, movimientos, etc. Nuestro cerebro completa la situación para que adquiera una coherencia lógica, y cuando las ilusiones rompen todos nuestros esquemas, se produce ese increíble efecto óptico.

¿Cómo funcionan las ilusiones ópticas?
Este fenómeno nos ayuda a entender hasta qué punto llegan las limitaciones visuales de los seres humanos. Asimismo, sus efectos pueden variar notablemente en función de la persona. Generalmente, todas estas ilusiones pueden estar influenciadas por nuestro conocimiento acerca del mundo, o bien pueden tener un componente psicológico asociado a efectos de color, movimiento, brillo, intensidad de la luz y un largo etcétera.

Estos interesantes y mágicos fenómenos han sido utilizados en numerosas ocasiones en el cine y en muchas obras de arte para provocar una falsa impresión de forma, dimensión, profundidad o perspectiva, sorprendiendo a los espectadores. Existen muchos tipos de ilusiones ópticas, como por ejemplo el de las líneas diagonales que son paralelas aunque no lo parezcan, o el del Jarrón de Rubin que engaña a nuestro cerebro haciéndonos ver dos imágenes diferentes.

Agudiza tu ingenio y capacidad visual para descubrir la misteriosa construcción de unos obreros trabajando en una terraza muy particular, o bien el singular camino que confunde a nuestro cerebro y nos vuelve completamente locos. Unas imágenes que distorsionan la realidad, haciéndonos creer que no es posible, en gran parte por culpa de los conocimientos y normas que rigen nuestro cerebro.