¿Cómo nos afecta el cambio de hora?
Como todos los años por estas fechas, tiene lugar el temido cambio de hora, tal y como ha establecido la Comisión Europea. Una situación que estará en vigor durante los próximos cinco meses y que afecta más a unas personas que a otras. A pesar del ahorro energético que supone adelantar o atrasar nuestros relojes, son muchas las molestias que ocasiona este cambio en algunos hogares.

Nuestro cuerpo está adaptado a un ritmo circadiano de 24 horas que depende de la información procedente de la retina, y también de la cantidad de luz. El cambio de luminosidad afecta al cerebro y también a una hormona que produce el organismo llamada melatonina, que es responsable de una gran parte de reacciones en nuestro organismo. Durante las horas de luz, la presencia de esta hormona es mucho menor que por la noche.

Esto quiere decir que el cambio de hora puede incrementar en algunas personas emociones tales como la melancolía y la depresión, debido a la ausencia de luz. Algo que se observa con más facilidad en aquellas personas acostumbradas al sol y al buen tiempo, que suelen ser las más perjudicadas por este cambio horario.

En general, esta nueva situación hace que la población se sienta más triste y desanimada. Unas sensaciones que durarán unos días hasta que nuestro organismo se adapte al cambio. Además del estado anímico, el cambio de hora también puede provocar trastornos del sueño, especialmente entre los más jóvenes de la casa.

Acostumbrarse a esta nueva situación requiere cierto tiempo. Ansiedad, irritabilidad, melancolía, depresión y cansancio suelen ser muy habituales por estas fechas. Un estado anímico que permanecerá con nosotros durante unos días, hasta que nuestra rutina vuelva a la normalidad. En contra de lo que muchos puedan pensar, el cambio de hora no tiene efectos importantes en nuestro organismo, así que no hay nada de qué preocuparse.