Confirmada la existencia de una especie humana similar a los Neandertales, los Denisovanos
Hace dos años se encontró en una remota cueva siberiana de los montes Altai un extraño fósil. Era el fragmento de dedo meñique de un niño de alrededor de siete años que vivió en la región hace 50.000 años. Posteriormente se encontraron artefactos y piezas de dientes humanos.

Ahora un equipo de científicos ha declarado que el genoma al que pertenecen estos restos corresponde a un grupo humano distinto al Neandertal. Su nombre: Denisovanos. El descubrimiento supone todo un giro para el estudio de la paleontología.

Svante Pääbo, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva ha sido el encargado de analizar el ADN mitocondral de estos restos encontrados en Siberia. Él mismo logró secuenciar el genoma Neandertal unos años antes, de modo que es una de las máximas autoridades en el tema.

Los resultados del análisis genético del homínido encontrado en los montes Altai, en concreto en Denisova, nos dicen que su ADN es distinto del de los neandertales y también distinto del de los hombres modernos (nosotros). Las diferencias permiten suponer que se trata de un grupo humano completamente nuevo.

El descubrimiento se acaba de publicar en la revista Science. Esta especie está emparentada con los Neandertales pero es distinta. Seguramente la separación geográfica durante milenios favoreció estas variaciones.

Los datos son fiables pues el análisis genómico es exacto aunque se trate de fósiles de más de 50.000 años de antigüedad. Si la muestra es buena, no hay diferencia con un análisis de un hombre moderno.

Un análisis más profundo ha permitido saber que esta especie tenía la piel y los ojos oscuros, a pesar de su situación geográfica. Por otra parte, parece ser que esta especie, conocida ahora como denisovanos, sólo ha aportado su ADN a hombres modernos que viven en Nueva Guinea, Fiji, Australia y otros lugares de Melanesia. Efectivamente, parece ser que la población de denisovanos fue pequeña al principio pero luego se extendió por todo el mundo. Su diversidad genética era inferior a la del resto de los humanos.

Estos datos permiten suponer que las teorías evolutivas que se manejaban hasta ahora y que situaban a África como embrión del hombre moderno pueden estar equivocadas. Y si no están equivocadas ahora sabemos que deben ser mucho más complejas de lo que creíamos.

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