Contaminación lumínica
La contaminación lumínica es un fenómeno del que se está hablando cada vez más. La emisión de flujo luminoso de fuentes artificiales nocturnas en intensidades y horarios innecesarios es un problema rea, que preocupa cada vez más a los amantes de la astronomía.

Si tienes un telescopio y quieres observar el cielo nocturno con él, pero vives en una ciudad, seguro que te ha resultado bastante complicado debido al increíble espectáculo de luces de todos los colores que ilumina muchos rincones de nuestro planeta.

La contaminación lumínica es un problema más serio que el aumento del brillo del cielo nocturno y la imposibilidad de descubrir la belleza de nuestro cielo de noche, puesto que también está relacionado con un aumento del CO2. Un fenómeno que a su vez produce un notable incremento de la contaminación medioambiental.

Una situación que desde la década de los 80 se está tratando de solucionar mediante diferentes movimientos y campañas de sensibilización. Unas iniciativas que persiguen mantener un correcto nivel de iluminación, establecidos por el Instituto Astrofísico de Canarias o por la Comisión Internacional de Iluminación.

Tal vez muchos lectores se están preguntado cómo se puede medir la calidad del cielo. Los astrónomos encuentran la respuesta en la escala de cielo oscuro de Bortle. Una escala con 9 niveles que fue desarrollada por John E. Bortle, donde en el nivel 1 se encuentran los cielos más oscuros de la Tierra, mientras que el 9 se refiere al cielo visto en el centro de una ciudad, con una alta concentración de luces nocturnas.

La contaminación lumínica es un problema del que se habla cada vez menos pero que preocupa y afecta a nuestro planeta, aunque en menor medida que otros. Un fenómenos contra el que se está poniendo freno, para que disfrutar de la belleza de nuestros cielos esté al alcance de cualquiera.