¿Cuál es el origen de los años bisiestos?
Estrenamos el 2012 con una interesante particularidad, porque además de las profecías de los Mayas, este año tiene un día más, es decir, es bisiesto. Un acontecimiento que se produce cada cuatro años, para que corregir las diferencias de nuestro calendario, evitando que coincidan las fechas astronómicas con las cronológicas.

Una circunstancia con un origen muy interesante, que fue obra de un monje de Turquía, allá por el año 200 d.C. Tras comparar el calendario juliano con la realidad, el pequeño monje predijo que si no se ajustaban correctamente las fechas, dentro de unos 500 o 600 años, el solsticio de verano podría coincidir con el de invierno, y viceversa. Un inconveniente que fue solventado, añadiendo un día más al mes de febrero.

El descubrimiento de este monje es mucho más importante de lo que a simple vista parece, ya que si cada cuatro años no tendríamos este día extra, a los seres humanos nos resultaría imposible seguir el ciclo de la naturaleza. Además, añadimos un día más a febrero en lugar de a cualquier otro mes, porque este ajuste del calendario depende del solsticio de invierno y de la distancia respecto a la Tierra.

De esta forma, podemos arreglar todas esas diferencias e inconvenientes que no se aprecian de manera inmediata, pero sí a largo plazo. En cualquier caso, las creencias populares siempre han considerado a los años bisiestos como períodos especiales, marcados por algún acontecimiento extraordinario. Unas afirmaciones que tienen su origen en la antigüedad, cuando se pensaba que los nacidos en estos años tenían poderes especiales.

Independientemente de estas creencias, los años bisiestos son el resultado de un necesario ajuste. De esta forma, febrero tiene 29 días, en lugar de 28, o lo que es lo mismo, el año tiene un total de 366 días.