Cuidado con el perro (y con el dueño)
Como dice la famosa canción de Objetivo Birmania, los amigos de mis amigas, son mis amigos, pero en este caso no hay “lío” que valga. Las cosas están claras si centramos la cuestión en el perro, el mejor amigo del hombre, y en éste.

¿Acaso los amigos de sus amigos son sus amigos? En efecto, y también a la inversa, quienes demuestren hostilidad hacia los dueños que se olviden de contar con la simpatía de los canes.

Sociedad colaborativa, la clave

Así es, al menos, según un nuevo estudio llevado a cabo por la Universidad de Kyoto (Japón), en el que se consiguió probar que los perros hacen una “evaluación social y emocional de las personas que rodean al dueño”, llegando incluso a rechazar comida que provenga de las personas con las que sus dueños tienen una mala relación.

El estudio, publicado en Animal Behaviour, demostró que la fidelidad de estos peludos de cuatro patas va más lejos de lo que se creía hasta ahora. Tras realizarse una serie de experimentos en los que los dueños recibían una respuesta positiva, negativa o neutral de parte de personas desconocidas a las que pedía ayuda, se observó que los perros cuyos dueños habían sido ayudados aceptaron luego la comida que les ofrecieron.

Cuidado con el perro (y con el dueño)
Sin embargo, rechazaron de una forma rotunda los alimentos de las personas que no les habían prestado ayuda. Por último, los perros del grupo de control, en el que ni se les ayudó ni se les dejó de ayudar.

Es la primera vez que se demuestra que los perros realizan una evaluación emocional de las personas del entorno del dueño y actúan en consecuencia, incluso en lo que se refiere a cuestiones “en las que tienen un interés directo”, explica Kazuo Fujita, líder de la investigación.

La observación social es un comportamiento clave en las sociedades altamente colaborativas, una capacidad hasta ahora observada también en humanos y monos capuchinos, originarios de América Central y del Sur.