Espacio y centro de la Tierra
El time lapse ha obrado maravillas a la hora de montar este maravilloso vídeo espacial, que ha sido editado por la Agencia Espacial Europea a partir de imágenes de la Tierra tomadas por el astronauta Alexandre Gerst en órbita. No menos sorprendentes son las imágenes grabadas por valientes temerarios exploradores de un volcán activo de la isla de Vanuatu, a las puertas del mismo infierno.

La viralidad de sus vídeos estaba cantada. Por un lado, resulta espectacular el montaje de imágenes en alta definición captadas por Gerst a bordo de la Estación Espacial Internacional durante la misión Blue Dot. Impresiona ver el movimiento de las estrellas, el fascinante y luminoso verde de las auroras o, por ejemplo, por los mágicos cambios en las luces de las ciudades, vistos a gran velocidad gracias a los efectos que brinda esta increíble técnica.

Concretamente, se han incluido 25 tomas por segundo para mostrar las transformaciones que provoca el paso del tiempo. Es decir, se muestran las imágenes 25 veces más rápido a como las ha visto el astronauta desde el espacio.

El resultado es un vídeo en calidad Ultra HD que también incluye la cápsula orbital Cygnus liberándose y alejándose de la plataforma orbital, como si de una película se tratase, artístico y al tiempo tan real como la vida misma.

Un selfie al borde de un volcán

La grabación del volcán con imágenes abrumadoramente cercanas, por otro lado, pedía un vídeo convencional, al margen del obligado selfie que, cómo no, también tuvo lugar. El tremebundo regurgigar de aquella boca de fuego convertía el resto en algo mucho más peligroso que un deporte de riesgo al uso.

Del espacio al interior de la Tierra (vídeos)
El vídeo inmortalizó la gesta de Sam Cossman y George Kourounis, quienes no dudaron en ir desde San Francisco, Estados Unidos, hasta Vanuatu, en el Pacífico Sur, y luego descender hasta el fondo para hacerlo realidad.

El canadiense George Kourounis fuel quien llegó hasta el borde del abismo de este volcán activo ubicado en la región de Ambrym para compartir su brutal experiencia, bajando 360 metros desde el cráter hasta el fondo del volcán. Su traje protector del calor no era de astronauta, pero casi.