Descubren un cementerio de animales prehistóricos
En este caso, mirar atrás no convertirá en estatuas de sal a los científicos, sino todo lo contrario, aumentará la vitalidad de la palentología, geología y también de la biología, aunque lo cierto es que se han quedado de piedra con el hallazgo. Petrificados, ellos sí, por una explosión volcánica que los enterró hace unos 120 millones de años, numerosos animales quedaron sepultados, convirtiéndose en estatuas de ceniza que ahora descubren unos trabajos de excavación en la biota de Jehol, en China.

El descubrimiento no ha tardado recibir bautismo y, como no podía ser de otra manera, a este insólito cementerio ya se le conoce como la “Pompeya de los animales”, sólo unos días después de la publicación de las conclusiones científicas en la revista Nature Communications.

Un equipo de científicos internacional de geólogos y paleontólogos, algunos del Museo de Historia Natural de Nueva York y la Academia China de las Ciencias han efectuado el hallazgo de estos fósiles de vertebrados terrestres de distintos hábitats como lagartos, aves, peces, reptiles, dinosaurios no aviares y mamíferos, todos ellos excepcionalmente conservados a lo largo del tiempo.

Misterio resuelto

Su muerte se produjo como la de los pompeyanos en aquella violenta erupción del Vesubio del 24 de agosto del año 79, quedando sepultados y siendo arrastrados por flujos piroclásticos, unas corrientes de gas caliente y roca características de las erupciones volcánicas explosivas hasta concurrir en un mismo área, conocida como la biota de Jehol, un ecosistema que existió hace alrededor de 120 millones de años.

La excavación en la biota de Jehol ha confirmado la decisiva influencia que ejercía el vulcanismo en la formación de los fósiles de la zona, tal y como se sospechaba al encontrarse muertes masivas y piezas extrañamente bien conservadas, por lo que el misterio queda así resuelto.

Descubren un cementerio de animales prehistóricos
Ha sido necesario el empleo de técnicas de vanguardia -microscopía electrónica de barrido, difracción de rayos X y tomografía computarizada- para llegar a la conclusión del papel jugado por los flujos piroclásticos, que llevaron a estos animales a una estremecedora muerte en masa, a su sepultura y preservación hasta nuestros días. Una teoría que, además, se refuerza por las poses de los cadáveres, similares a las asociadas con las víctimas de Pompeya.