Descubren un mundo perdido de dinosaurios
Ugrunaaluk kuukpikensis, con este nombre, un par de palabros que parecen un trabalenguas, investigadores del Museo del Norte de la Universidad de Alaska han bautizado a una nueva especie de hadrosauridae, conocido comúnmente como “dinosaurio de pico de pato”. Su hallazgo en el círculo polar ártico abre nuevas interrogantes sobre la fisiología de estos animales prehistóricos, que tan fascinantes resultan al ser humano.

El Ugrunaaluk kuukpikensis, – traducido como “herbívoro antiguo” en Inupiaq, la lengua de los nativos de Alaska Inupiat-, habitaba en círculo polar ártico hace alrededor de 70 millones de años. Medía más de 9 metros de largo, caminaba a cuatro patas pero normalmente permanecía sobre dos y se nutría gracias a sus centenares de dientes, con los que podía moler y desgarrar la ruda vegetación de la zona.

Dinosaurios en la Alaska ártica

Aunque se nutría con estas ásperas vegetaciones, su supervivencia en la región polar es una de las grandes incógnitas. Los científicos están sorprendidos por el hallazgo de dinosaurios en latitudes polares.

“Estos eran los dinosaurios más septentrionales que vivieron durante la Edad de Dinosaurios. Eran realmente polares”, apunta Pat Druckenmiller, geólogo participante en el estudio y autor de estudios anteriores que ya sugerían que en aquel entonces en el territorio que corresponde a lo que es hoy el norte de Alaska existía un fauna polar distinta.

Descubren un mundo perdido de dinosaurios
Sin embargo, la Alaska ártica era mucho más cálidad que actualmente. Estaba cubierta de bosques polares, si bien los dinosaurios se veían obligados a soportar la nieve y la oscuridad durante meses.

El hecho de que el Ugrunaaluk kuukpikensis vagara por las llanuras de Alaska sorprende a la ciencia, que hoy por hoy no es capaz de responder a preguntas clave sobre este mundo perdido de los dinosaurios recién hallado. ¿Cómo sobrevivían en él? ¿Cómo lograban superar esa oscuridad invernal casi eterna?

No haber encontrado en el mismo área fósiles de otros animales de sangre fría, como tortubas o cocodrilos hace pensar a los científicos que quizá fuese un dinosaurio de sangre caliente, como característica que le hiciera más resistente contra el frío.