Descubren una cuarta especie humana hasta ahora desconocida
El asunto del origen del hombre moderno, el Homo Sapiens que todos conocemos y en el que todos nos reconocemos, está cerca de convertirse en todo un culebrón.

El motivo: un descubrimiento que acaba de realizarse demuestra que, en Eurasia, convivieron hasta cuatro especies distintas de homínidos. El mapa se complica, vamos a descubrir por qué a continuación.

Hasta ahora se conocían los Homo Sapiens, los Neandertales y los Denisovanos. Ahora, un reciente hallazgo incorpora una cuarta especie que no estaba prevista y que aún no tiene nombre. Al parecer, estas cuatro especies pudieron relacionarse entre sí y obtener descendencia, de modo que el origen del hombre moderno se complica bastante.

En el Pleistoceno tardío, Eurasia estuvo habitada por, como mínimo, cuatro especies humanas diferentes. La cuarta especie por determinar, según algunos expertos, podría corresponder con el Homo Erectus, aunque todavía falta la confirmación científica.

El problema radica en que estas especies se cruzaron entre sí y tuvieron descendencia con los genes mezclados.

El descubrimiento de esta cuarta especie se realizó en el Instituto Max Planck tras analizar en alta resolución un hueso supuestamente de Neanderthal encontrado en la cueva de Denisova, lugar central de los últimos estudios de antropología evolutiva, situada en Siberia.

La aparición del Homo Erectus

Las trazas genéticas del hueso examinado demuestran que las tres especies conocidas se mezclaron entre sí. Sin embargo, en ese hueso se han encontrado restos de ADN de una cuarta especie desconocida. Se sabe que es una especie arcaica, por eso se piensa en el homo Erectus. Es posible que algunos grupos de Erectus habitaran la zona de Siberia.

Se cree que esta especie arcaica convivió con las otras tres durante un período de entre 12.000 y 120.000 años.

En cualquier caso, mientras continúan las investigaciones, queda una cosa clara: de aquellas cuatro especies (por ahora) sólo quedamos nosotros. El interés de la investigación radica en descubrir exactamente de dónde venimos, qué es lo que conforma nuestro ADN actual.