Descubren una gigantesca montaña submarina
Está entre Papúa Nueva Guinea y las islas Salomón, mide 4.400 metros de altura y, siendo tan brutalmente alta como es, permanece oculta. ¿Cómo es posible? A menos que nos aventuremos a recorrer las profundidades del Pacífico, no veremos a esta gigantesca montaña, un Mont Blanc en versión submarina que forma parte de una no menos insólita cadena rocosa, hasta ahora desconocida.

Pese a su espectacularidad, esta cadena rocosa sólo uno de los muchos descubrimientos que han hecho navegantes rusos a bordo del Admiral Vladimirsky, durante una travesía sin precedentes a nivel mundial, y por otra parte también pionera al tratarse de la primera expedición alrededor del mundo que realiza un buque de la Armada rusa en la historia moderna de Rusia.

Yaya, una nueva isla ártica

La aventura se ha saldado con cerca de dos docenas de hallazgos que básicamente consisten en el descubrimiento de nuevos puntos geográficos en el Océano Ártico. Hasta ahora, no figuraban en los mapas. Gracias a al trabajo de su tripulantes tenemos un mayor conocimiento de la cartografía submarina, si bien las aguas todavía esconden muchos misterios.

Descubren una gigantesca montaña submarina
Sin embargo, no siempre se puede decir que sea una buena noticia pues, sin ir más lejos, la misma montaña podría servir para la explotación minera, con lo que ello pudiera suponer a nivel ambiental.

La isla Yaya, por último, ha sido uno de los principales descubrimientos. Es un pequeña isla ártica, de sólo 500 metros cuadrados, a apenas a un metro sobre el nivel del mar. Fue descubierta por pilotos rusos y ahora la tripulación ha confirmado su existencia en el mar de Laptev. Han sido seis meses de travesía, en una ruta que ha incluido el mar Báltico, el Mar del Norte, el Mar de Bering y la parte norte del Océano Pacífico, con salida y regreso en el puerto de Kronstadt, próximo a San Petersburgo.