Diseñan un robot maestro capaz de leer la mente de sus alumnos
Quizá dentro de unos años quede atrás, en el olvido, la figura del maestro. Quizá sea una exageración anunciarla prematuramente, pero no cabe duda de que la tecnología está dando pasos de gigante incluso en materia de educación, una disciplina que siempre se ha caracterizado por el contacto exclusivamente humano.

Decimos esto porque dos profesores de la Universidad de Wisconsin acaban de crear el primer robot maestro que se sirve de técnicas participativas para lograr que los estudiantes presten más atención en clase y logren retener el mayor número de información.

Bilge Mutlu y Dan Szafir han sido los responsables de la programación de Wakamaru, un robot de tipo humanoide capaz de narrar historias a sus estudiantes de forma personalizada, y capaz, a su vez, de saber si éstos están prestando atención a la lección o no.

Para lograrlo han utilizado un electroencefalograma por estudiante que controla sus niveles de participación. El sensor examina el área FP1 del cerebro, dedicada al aprendizaje y la concentración. De esta manera, si el robot descubre que un estudiante pierde concentración se activa un sistema de alarma que le obliga a actuar de diversas maneras: levanta el tono de voz o gesticula con los brazos para atraer la atención.

Por otra parte, el robot es capaz de contextualizar sus narraciones con gestos. Por ejemplo, en la demostración realizada en público el aparato habló a sus alumnos de una montaña y, con los brazos mecánicos, la representó.

La capacidad de interacción desarrollada entre maestro artificial y alumnos mejoró cuando se activaron las funciones de control de la atención. Asimismo, frente a un aparato que gesticulaba y reaccionaba ante ellos, los estudiantes fueron capaces de recordar con mayor precisión las historias narradas.

Sin duda, aún quedan años para que una tecnología de este tipo llegue a asentarse, pero qué duda cabe de que se están dando pasos de gigante para que, tarde o temprano, en nuestras aulas aparezcan aparatos educadores. ¿Qué opináis de ese posible cambio? ¿Es viable o, por el contrario, lo que un maestro en carne y hueso pueda enseñar nunca podrá ser emulado por una máquina?