El asteroide de Huelva
Muchas películas de ciencia ficción, novelas y numerosos documentales han sido protagonizados por asteroides. Esos cuerpos rocosos, carbonáceos o metálicos más pequeños que un planeta pero mayores que un meteoroide, y que orbitan alrededor del Sol. Su aspecto puede resultar similar al de una estrella, aunque en realidad son considerados planetas menores y entran dentro de la categoría de cometas.

La geografía española y en concreto Arroyomolinos de León, en Huelva, fue testigo de este asombroso espectáculo del Universo la noche del 8 de diciembre de 1932. Un hecho que recogen fielmente muchos documentos, y que después de 80 años por fin se tienen más datos de lo acontecido aquel día en el que el cielo se cubrió con la presencia de una roca espacial.

Un investigador de la Universidad de Huelva decidió llevar a cabo una meticulosa investigación de este suceso, que tan sólo provocó daños materiales y que no dejó ningún rastro, ya que se desintegró a unos 16 kilómetros de altura desde que entró en contacto con la atmósfera terrestre.

Los avances tecnológicos han permitido descubrir que la roca se desprendió del 1990HA cuando pasaba cerca de la Tierra, y tenía unos 18 metros de longitud. También se sabe que este asteroide da una vuelta alrededor del Sol cada cuatro años, aunque no tiene por qué suponer un peligro para nuestro planeta.

De hecho, la Agencia Espacial de la NASA establece en cero la probabilidad de choque de todos los asteroides potencialmente peligrosos detectados hasta la fecha. Por supuesto, estas estadísticas se van modificando con el paso del tiempo y depende de múltiples factores, aunque la NASA afirma que no hay que preocuparse de nada. De momento, quedan bastante lejos esas situaciones de peligro al más puro estilo de las películas de ciencia ficción, y las agencias espaciales así lo recuerdan.