El efecto placebo
Uno de los grandes enigmas de los científicos que todavía no han conseguido desvelar a pesar de los increíbles avances tecnológicos y científicos es el efecto placebo, es decir la capacidad de muchas personas para curarse o aliviar un dolor con una falsa medicina, inofensiva e ineficaz, prescrita por muchos médicos. Una posible hipótesis para esto es que cuando una persona cree de verdad que va a tomar la medicina, su cerebro comienza a trabajar y segrega dopamina, lo que alivia el dolor.

Aunque de momento no existe ninguna explicación científica definitiva que explique este efecto, algunos científicos se atreven a aventurar otra posible hipótesis como la idea de que la ansiedad facilita la liberación en el cerebro de endorfinas, es decir sustancias químicas naturales que produce el propio cuerpo y parecidas a los narcóticos.

Es cierto que antes de la llegada de los fármacos, el placebo ere el tratamiento más importante, creencias tan arraigadas como ser tocado por el rey, el aceite de gusano y otros curiosos métodos ayudaban a hacer la vida más fácil a muchas personas.

El efecto placebo está demostrado científicamente y su eficacia está relacionada con distintos factores como la forma de administración, el precio del producto que da mucha más confianza al paciente y cree que los resultados serán mejores.

En este caso el poder de sugestión es muy alto, siendo sobre todo un efecto psicológico que en muchos casos garantiza una importante mejora en el paciente. Algo que parece sorprendente pero que tiene una solución tan eficaz como la morfina por ejemplo, logrando hacer desaparecer el dolor.

De hecho, según el libro The Powerful Placebo del experto H.K Beecher el 35% de los pacientes con una amplia variedad de enfermedades podría ser tratado sólo con placebo. Otras investigaciones han ido más allá y han demostrado que este curioso efecto podría funcionar incluso en cifras tan altas como en el 70% de los casos.