El futuro de las energías renovables en España
El nuevo plan para el fomento de las energías renovables en España pretende superar en 2020 los objetivos marcados por Europa y cubrir con un 22,7% el consumo final de energía. Algunas de las tecnologías que han experimentado un mayor crecimiento son la eólica, la fotovoltaica, la biomasa y la termoeléctrica.

La Unión Europea ha establecido para los países miembros la obligación de elaborar un Plan de Acción Nacional de Energías Renovables con el objetivo de ayudar al medio ambiente. Un Plan del que España sale beneficiado puesto que la economía española frena así su dependencia de los combustibles no renovables del exterior. En España los objetivos para 2020 se concretan en que estas fuentes lleguen a representar un 20% del consumo final bruto de energía, con un porcentaje en el transporte del 10%.

La termoeléctrica representó un gran crecimiento durante el pasado 2009 en España. Las nueve instalaciones en operación han alcanzado 232 MW y la previsión es que en los próximos años las 16 plantas que actualmente están en proyecto supongan casi 18.000 MW.

La energía solar térmica se ha visto afectada por la crisis inmobiliaria, durante el pasado 2009 se produjo una caída del 25% respecto al año anterior, con una instalación de unos 350.000 m2. En cuanto a la energía hidráulica, España es el tercer país de la UE en potencia instalada aunque aún queda más desarrollar.

Las perspectivas a corto plazo apuestan por el avance de un nuevo sistema eléctrico basado en la generación distribuida, las redes inteligentes, las conexiones internacionales y el almacenamiento de energía. Y a medio plazo se esperan mayores avances en los vehículos eléctricos y sus ventajas tanto económicas como ecológicas. Los vehículos requieren el 80% del consumo energético del transporte y su dependencia del petróleo es prácticamente absoluta, más de un 98% utilizan este combustible. Por ello, el coche eléctrico se presenta como la mejor opción de transporte limpio y ecológico.