El misterio de las llamas eternas de la Tierra
Existen varios centenares de casos de llamas eternas en nuestro planeta. Brillan durante tiempos extremadamente largos y nunca se apagan. Su origen, hasta ahora, era desconocido.

Una de estas llamas, situada en el condado de Erie, Estados Unidos, ha sido estudiada en profundidad y se ha logrado comprender su origen. A continuación, toda la información sobre este curioso fenómeno y algún vídeo.

Los resultados del trabajo se han publicado en la revista Marine and Petroleum Geology. Al parecer, se trata de gases que emergen desde las profundidades de la Tierra y que combustionan al surgir al aire libro.

La propia llama eterna del condado de Erie está considerada como una de las más hermosas que existen. En cuanto a su composición, es de las que muestran mayor composición de etano y propano, así como metano.

A partir de su análisis los investigadores han concluido que el gas proviene de una formación rocosa del Devónico Superior (datada entre hace 385 y 359 millones de años) situada a cerca de 400 metros de profundidad. El gas logra abrirse paso entre las estrechas cavidades de las rocas, abiertos gracias a la actividad tectónica del planeta.

Causantes del efecto invernadero

Al parecer, en torno a estas llamas eternas se producen microfiltraciones que pueden incidir directamente en la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Así que, según como se mire, el fenómeno colabora con nuestra contaminación.

Por otra parte, existen otras llamas investigadas de origen humano, aunque parezca extraño. Así ocurre con la llama eterna situada en el Cook Forest State Park, en Pennsylvania. Al parecer, esta llama situada al fondo de un pozo tiene su origen en una tubería rota.

La suma de todas estas fugas de metano, según cálculos aproximados, es responsable de cerca del 30% de las emisiones mundiales de gas de efecto invernadero.

De manera que, controlándolas, podría reducirse el efecto invernadero. ¿Cuál es el problema? Muy sencillo. Buscar todas las filtraciones es como buscar una aguja en un pajar, algo prácticamente imposible.

En definitiva, estamos ante un misterioso fenómeno de sobrecogedora belleza, cuya incidencia en el medio ambiente es más que nociva. Sin embargo, nunca podremos controlarlo. No, por lo menos, con la tecnología disponible.