El misterio de Turritopsis, la medusa inmortal
Nos enfrentamos a una invasión en los mares. Se trata de una invasión apenas perceptible, pero que va tomando forma a medida que pasan los años: las medusas. En concreto, un tipo de medusa que mide apenas medio centímetro de longitud y que esconde, dentro de sí, un fabuloso misterio.

Y es que esta medusa, única en el reino animal, es, literalmente, inmortal: no tiene un ciclo de vida y puede sobrevivir a perpetuidad. Vamos a desentrañar, a continuación, este misterio.

Turritopsis nutrícola, ese es su nombre completo. Cuando alcanza el estado adulto no muere, sino que rejuvenece para volver a adoptar su forma juvenil. Así, puede cumplir con este ciclo de manera continuada hasta el infinito.

El logro consiste, para esta medusa, en haber encontrado la manera de modificar sus células cuando éstas ya se han diferenciado. Es capaz de retrotraerlas a su estado inicial, algo nunca visto en un animal completo que se conoce bajo el término de transdiferenciación. Sí lo hemos visto en la regeneración de tejidos de los órganos dañados, por ejemplo.

Según las pruebas de laboratorio, el 100% de las medusas examinadas podían regenerarse por completo. La muerte por causas orgánicas, en esta especie, no ocurre nunca. ¿Se trata de una maravilla que podríamos adoptar para nosotros? ¿El secreto de la inmortalidad? Sí, quizá el germen de él.

Una especie extendida por todo el mundo

La medusa Turritopsis se descubrió en los años 90. Originaria de los mares del Caribe, ahora se ha extendido de manera alarmante por todos los océanos del mundo. Su ventaja evolutiva le permite resistir mucho mejor los envites del mundo. Es como si un insecto pudiera volver al estado de crisálida y renacer, algo prácticamente mágico.

Además, parece que se ha extendido tan rápidamente por los mares por nuestra culpa: utilizando tanques, bodegas y cascos de buques de carga o pasajeros. Una maravilla de la naturaleza que merece la pena descubrir.