El misterio del triángulo de las Bermudas de las palomas
Una de la principales cualidades de las palomas mensajeras es su extraordinario sentido de la orientación. Sin embargo, no siempre funciona. En el estado de Nueva York hay una zona en la que esas palomas siempre y sin excepción se pierden.

Se trata del misterio del triángulo de las Bermudas de las Palomas. Y ahora, tras años de desconcierto, ha sido resuelto por un equipo de científicos.

Jon Hagstrum, científico del Servicio Geológico de Estados Unidos ha resuelto el misterio y ha publicado su investigación en la prestigiosa revista Journal of Experimental Biology. Al parecer, existe un problema con los infrasonidos que hasta el momento no se había tenido en cuenta.

Jon Hagstrum decidió afrontar el enigma al recordar una investigación anterior, desarrollada por Bill Keeton en la ciudad de Weedsport. En la investigación de Keeton ocurría lo mismo: las palomas eran soltadas pero perdían su sentido de orientación. Al final, Keeton resolvió que el campo magnético de la Tierra estaba influyendo en alguna medida.

El misterio del triángulo de las Bermudas de las palomas

frecuencias de infrasonidos bajas

A partir de la investigación de Keeton, Hagstrum pensó en una característica clave de las palomas: su capacidad para oír frecuencias de infrasonido muy bajas. El infrasonido puede ser originado a partir de vibraciones de la superficie del planeta, causadas, por ejemplo, por las olas marítimos. Dichas vibraciones pueden viajar miles de kilómetros.

Al parecer, las palomas podrían utilizar estos infrasonidos para guiarse, y al parecer, en la zona en que se perdían, las palomas por algún motivo no podían oírlo.

Hagstrum realizó un análisis exhaustivo de las condiciones meteorológicas de las zonas conflictivas y descubrió que, efectivamente, la señal de infrasonido, los días en que las palomas perdían su rumbo, no llegaba hasta la tierra y quedaba alta en la atmósfera, de manera que las aves no podían percibirla.

De manera que, según la investigación, las palomas serían especialmente susceptibles a estos infrasonidos para guiarse con total fiabilidad. Y si fallan se debe, sin duda, a un fallo de recepción sensorial.