El origen de la Luna
Theia es el nombre de un protoplaneta de nuestro Sistema Solar, mencionado en numerosas ocasiones por la comunidad científica para explicar el origen de la Luna. Un planeta perdido que ha sido teorizado con la denominada hipótesis del gran impacto, que daría lugar al nacimiento de nuestro satélite terrestre.

Numerosas misiones como la de Apolo, han tratado de confirmar esta hipótesis, aunque con escasos resultados. Todo ocurrió hace aproximadamente unos 4.500 millones de años, cuando un planeta de un tamaño similar al de Marte colisionó con la Tierra, en lo que la comunidad científica denomina el gran impacto.

Los restos de rocas y otros materiales provocados por la colisión salieron disparados, y comenzaron a unirse hasta formar la Luna, tal y como ahora la conocemos hoy. Así es la supuesta historia que explicaría el origen de nuestro satélite, al menos la más aceptada y defendida entre los expertos en astronomía.

Sin embargo, existen algunos interrogantes importantes para poder confirmar esta hipótesis. Uno de ellos es que todavía no se han encontrado rocas o materiales de este supuesto planeta Theia, cuando colisionó con la Tierra. Si esta colisión hubiera tenido lugar, las rocas recogidas por las misiones de Apolo deberían demostrar la existencia de Theia, y sin embargo, no ha sido así.

Aunque hay quienes sugieren que lo que chocó con la Tierra, no fue un planeta, sino que pudo haber sido un objeto de hielo, y que después de la colisión podría haberse evaporado. Ante la ausencia de pruebas que demuestren esta teoría del gran impacto, los científicos continúan con sus investigaciones y observaciones con la esperanza de encontrar nuevos datos, y de esta forma confirmar una de las hipótesis más extendidas y aceptadas de la formación de la Luna. Un satélite que admiramos desde la Tierra, pero del que se sabe más bien poco.