El origen de la Vía Lactea
La Vía Láctea es el nombre que recibe la galaxia espiral donde se encuentra el Sistema Solar, y por lo tanto, también nuestro planeta Tierra. En la actualidad está formada por un gran disco central del que surgen dos largos brazos curvos con millones de estrellas, polvo y gas. Sin embargo, en sus orígenes, era totalmente diferente.

El estudio de la Vía Lactea ha despertado siempre un gran interés por parte de la comunidad científica, desde la Antigua Grecia, hasta la actualidad, dando lugar a distintas teorías sobre su formación. Sin embargo, la investigación más reciente corresponde a un grupo de astrónomos estadounidenses, quienes afirman que el origen de la Vía Lactea puede deberse a un choque con la galaxia de Sagitario, es decir una enana elíptica que colisionó con la nuestra hace unos 2.000 millones de años.

A pesar de los innumerables estudios realizados por científicos de todos los rincones del mundo, conocer la auténtica naturaleza de nuestra galaxia no es nada fácil. Si atendemos a los modelos teóricos de la Vía Lactea, podemos afirmar que su forma es espiral y que tiene dos grandes brazos, donde se encuentran millones de cuerpos celestes.

La última investigación realizada por científicos de distintos estados norteamericanos, y publicada en la revista Nature, trata de explicar cómo surgieron estos dos brazos de la Vía Lactea. Según numerosas observaciones realizadas con telescopios de gran precisión, su origen tuvo lugar cuando la galaxia de Sagitario colisionó con la nuestra, y la fuerza de este gran impacto envió las estrellas a ambos lados de la Vía Lactea.

En cualquier caso, el estudio de nuestra galaxia resulta todavía más difícil porque formamos parte de ella, lo que nos impide apreciar la auténtica naturaleza del conjunto. Por lo tanto, todavía tendremos que esperar para conocer los misterios que envuelven a la Vía Lactea y que serán claves para determinar su origen y también el nuestro.