El origen de los osos polares
Un grupo de expertos del Centro de Investigación en Biodiversidad y Cambio Climático de Alemania, en colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), afirma que el oso polar apareció en la Tierra hace unos 600.000 años. Tiempo suficiente para adaptarse a las condiciones climáticas de un entorno helado.

La investigación, que aparece publicada en la revista Science, se pregunta cuál puede ser el futuro de esta especie. Los expertos creen que el oso del ártico procede de un linaje de osos de pelo marrón, de entre 166.000 y 111.000 años de antigüedad.

La investigación se basó en el análisis del ADN nuclear de 19 ejemplares de oso polar, 18 ejemplares de oso pardo y 7 de oso negro. El resultado de estas comparaciones no deja lugar a dudas, el oso polar y el oso pardo tienen un ancestro común de hace unos 600.000 años.

De esta forma, el origen del oso polar es mucho más antiguo de lo que se pensaba. La antigüedad de esta especie, 600.000 años, sugiere que la capacidad de adaptación del oso polar al entorno que le rodea no fue tan rápida como se pensaba. Esto quiere decir que el oso del ártico es mucho más sensible a las consecuencias del cambio climático, de lo que muchos expertos creían.

Una especie que se enfrenta al deshielo glacial y a la desaparición de su hábitat, y que se verá obligada a colonizar regiones habitadas por los seres humanos, pero con unas condiciones que pueden ver perjudicar seriamente la supervivencia de este animal.

Una especie mucho más antigua de lo que pensaba, y cuyo proceso de evolución y adaptación al medio es más lento de lo que muchos científicos creían.