La población española es una de las mayores consumidoras de medicamentos del mundo
España es el segundo consumidor mundial de medicamentos per cápita. El primero, como no, es Estados Unidos. Este dato ha llamado la atención de múltiples expertos que ahora se cuestionan el por qué de este abuso.

Un ejemplo: tal y como indican algunos estudios, las cantidades de paracetamol e ibuprofeno presentes en algunos ríos españoles son muy elevadas. Esto es consecuencia del elevadísimo consumo por parte de la población. Vamos analizar si este exceso de consumo de medicamentos es necesario o si, al contrario, debería reducirse.

Un indicador que señale un alto consumo de pastillas es, aunque parezca paradójico, un indicador de mala calidad de salud. En primer lugar porque indica que existen múltiples afecciones que necesitan ser tratadas y, en segundo lugar, porque los medicamentos en su uso extendido tienen efectos secundarios muy negativos.

Hoy en día, si nos duele algo, tomamos una medicina de inmediato. Para la cabeza una aspirina, para el estómago un antiácido y así sucesivamente. Este tipo de comportamiento sólo es un paliativo. Los expertos recomiendan alcanzar la raiz de las dolencias y no curar sólo malestares puntuales. Hay que pensar ¿por qué me duele repetidamente el estómago? y acudir a un doctor para determinar la causa. Encontrar los motivos de una dolencia puede ahorrar el consumo excesivo de medicamentos.

Por ejemplo: el estrés es una causa básica de muchas dolencias. Si en vez de evitarlo seguimos tomando medicamentos para reducir sus consecuencias nunca acabaremos con el problema, que con el tiempo se convertirá en un hábito.

Es importante, si existe alguna dolencia específica, acudir al especialista y esperar de él un diagnóstico claro que nos ayude, a largo plazo, a evitar dolencias crónicas que suprimimos con el uso abusivo de medicamentos. Es cierto que muchos médicos despachan a sus clientes de la manera más inoportuna y rápida. Por ello, es conveniente asegurarse de que estamos bien atendidos.

Otra cuestión importante, sobre todo para los padres, es evitar la medicalización de los niños. Este factor, a largo plazo, puede tener consecuencias nefastas.

En conclusión, el consumo racional de medicamentos y la erradicación de las causas de las dolencias son fundamentales para tener un mejor nivel de vida.