Encuentran indicios de un continente perdido en el Atlántico Sur
Una expedición nunca antes hecha que ha explorado el Atlántico Sur ha regresado con sorprendente datos: se han encontrado rocas continentales de una montaña submarina que podría pertenecer a un continente hundido a cerca de 1.500 kilómetros de Brasil.

Para realizar este descubrimiento se utilizó un submarino tripulado capaz de descender a 6.500 metros de profundidad, el único en el mundo de estas características. ¿La Atlántida? ¿El continente perdido? A continuación, todos los detalles.

Este submarino recogió muestras de granito, una roca continental, de la montaña submarina, que fue bautizada como Elevado Río Grande. El presidente de la Compañía de Investigación de Recursos Minerales, Roberto Ventura, lo explicó en una rueda de prensa:

El Elevado del Río Grande siempre fue considerado como una montaña submarina de origen volcánico semejante a las que hay frente a la costa de África, pero vimos ahora que sus rocas no son volcánicas sino continentales. Es como si un continente su hubiese hundido en la época en que Sudamérica se separó de África. No sé lo que eso implica jurídicamente, pero desde el punto de vista científico y técnico, encontrar un continente perdido es una gran novedad.

Un continente con minerales pero sin misterio

Los geólogos creen que los movimientos tectónicos pudieron facilitar el hundimiento de esta masa terrestre durante la separación de Pangea, el continente único inicial. Estos datos nos permiten suponer que no hay cabida para la conspiración: el continente hundido es más antiguo que el hombre.

La expedición descendió a 4.200 metros de profundidad y allí recogió muestras de rocas y examinó la superficie del presunto continente. Este se encuentra en el complejo de montañas más importante del Atlántico Sur, cuyas alturas alcanzan los 3.200 metros a una profundidad de 700 metros bajo la superficie del mar.

Se cree que estas montañas pueden tener valor para la industria de la minería, al ser continentales y al ser susceptibles de contener materiales valiosos. De momento, no hay misterio en este descubrimiento: todo se ciñe a lo estríctamente científico. Veremos qué nos depara el futuro.