Experimentos científicos para niños
El aprendizaje será mucho más estimulante para los niños si, al menos por un ratito, dejan a un lado libros y apuntes, fórmulas y explicaciones abstractas para entrar en el apasionante mundo de los experimentos científicos.

Siempre con la supervisión de un adulto y dentro de un orden, pero dejándoles también ser libres para hacer y deshacer, los niños pronto se revelarán como pequeños grandes científicos. No en vano, tienen mucho ganado: en el día a día constantemente elaboran hipótesis, las comprueban mediante el método de prueba y error y no pueden evitar hacer preguntas, sus famosos por qués…

Así es como descubren la vida, el mundo, sus leyes… y en esta curiosidad innata encajan a la perfección las pruebas científicas con las que padres o tutores pueden sorprenderles para incentivar sus deseos de aprender fomentando su inquietud por las cosas.

Los huevos que flotan y se hunden son un clásico experimento que les divierte, al tiempo que servirá para explicarles ideas más complejas, con lo que también les ayuda a hacer deducciones y sacar conclusiones por sí mismos.

La intuición vs las leyes científicias

Para realizarlo, simplemente introduciremos dos huevos en sendos recipientes con agua y observar cómo uno se hunde mientras otro flota, y ocurre todo lo contrario cuando cambiamos los huevos de contenedor.

¿Por qué ocurre esto, acaso hemos hecho magia potagia? El agua de uno de ellos es salada, con lo que su densidad varía y pasa a ser mayor que la del huevo, con lo que éste se hunde. Así, además de entender esta diferencia, puede extrapolarse a la flotación de objetos como el corcho, la madera o un barco, eso sí, siempre que no le entre el agua…

Las leyes de la física y la química provocan curiosos fenómenos que escapan a la comprensión de los niños en un primer momento. Su inocencia y naturalidad harán que se sorprendan y les resulten fascinantes experimentos sencillos que sin embargo les harán sentir mejor.

Experimentos científicos para niños
Los experimentos que crean ilusiones ópticas son pruebas que les encantan. Un experimento muy de andar por casa que los dejará boquiabiertos consiste en colocar una moneda sobre una mesa y taparla con la base de un vaso de cristal y tapar su boca con un plato opaco. Entonces, sólo podremos ver la moneda a través de las paredes del vaso. Sin embargo, si llenamos el vaso unas tres cuartas partes de su capacidad, tras colocar el plato la moneada parece haberse esfumado…

Parece porque no es así, algo obvio. Tan sólo no la vemos. Se ha hecho invisible por la refracción, otro efecto provocado por las leyes de la física. Por último, dentro de la química, si mezclamos bicarbonato de sodio y vinagre, oh, maravilla, se formará una espuma que ganará volumen, hasta derramarse. ¿Y qué tal si aprovechamos este efecto para crear la maqueta de un volcan y hacer que entre en erupción? ¿O, por qué no, utilizar esta mexcla para hacer que nuestros muñecos más monstruosos vomiten espuma por la boca?