Fotografían la mano de Dios en el espacio
Las pareidolias son un fenómeno muy habitual en el espacio profundo. Muchas nebulosas y cuerpos celestes fotografiados por los grandes telescopios encuentran en ocasiones hermosas formaciones que también recuerdan a otras cosas.

En este caso, la NASA ha realizado una fotografía que ha asombrado a propios y extraños. Con una medida de cerca de 150 años luz, lo que vemos en portada, ha sido denominado como la Mano de Dios. A continuación, revelamos todos los detalles de este descubrimiento.

La llamada Mano de Dios es, en realidad, una nebulosa creada a partir del material expulsado de una estrella que, en algún momento, explotó y se convirtió en supernova.

Esta nebulosa se encuentra a 17.000 años luz de la Tierra y fue descubierta en los años 80. Sin embargo, no ha sido hasta ahora cuando se ha podido realizar una toma de alta resolución gracias al telescopio de rayos X de alta energía NuStAR.

Así vemos en matices azul la zona de rayos X de alta energía y en verde y rojo la zona de rayos X de baja energía, que ya habían sido detectados por el telescopio Chandra de la NASA.

Los restos de esta estrella, que recibió el nombre de B1509, conforman un pulsar. Dicho pulsar gira a gran velocidad sobre sí mismo. En torno a siete veces por segundo. Dispara un enorme viento de partículas hacia la zona circundante, llena de desechos de la explosión.

Dichas partículas interactúan con los campos magnéticos que se encuentran en la zona y así podemos verlos con la utilización de rayos-X. Como resultado, tenemos esta espectacular imagen que parece, claramente, una mano abierta.

Un misterio por resolver

En torno a esta nebulosa hay cierto misterio. No se sabe si las partículas del pulsar interactúan con el material de manera específica para que este termine teniendo la forma de una mano o si, por el contrario, el material tiene simplemente la forma de una mano.

Con las nuevas imágenes vemos que la mano tiene la apariencia, más bien, de un puño. Que los dedos sean más cortos implica que estamos ante dos zonas físicamente diferentes.

Desde luego, es una de las pareidolias más bellas que existen en el espacio. Toda una maravilla.