Hallados en Zaragoza fósiles de un “primo” del oso panda
Los hallazgos paleontológicos no cesan en estos días. Recientemente hablábamos de la ingente cantidad de fósiles encontrados en Marcos Paz (Argentina). Ahora no es preciso cruzar el charco para dar con la última noticia de esta ciencia. En España, concretamente en Nombrevilla (Zaragoza) se han hallado restos de lo que se considera como un primo ya extinto de los actuales pandas gigantes.

Científicos de Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y de la Universidad de Valencia han hallado fósiles de un plantígrado omnívoro de pequeño tamaño –se calcula que su peso no debía superar los sesenta kilos- emparentado genéticamente con los pandas. Se estima que este animal vivió durante el Mioceno, esto es, hace once millones de años. Sobre las causas de su extinción, como es natural, no se sabe nada, pero algo se puede especular: Juan Abella, investigador del departamento Paleobiología del MNCN-CSIC, opina lo siguiente:

Lo más probable es la apertura de los bosques a zonas más abiertas y secas, y la aparición de especies similares más competitivas y más grandes fueran la causa de su extinción.

Sobre su apariencia externa es difícil llegar a alguna conclusión que supere el grado de conjetura, ya que sólo se han encontrado piezas dentales fósiles. No obstante, se piensa que debía tener el pelaje de color oscuro con manchas blancas en la zona pectoral, alrededor de los ojos y, quizás también, cerca de la cola. La razón que sustenta esta hipótesis la aclara Abella:

Este patrón es el considerado como primitivo para los osos, similar al del panda gigante que, en realidad, tiene las manchas tan grandes que parece que sea blanco con manchas negras.

Su nombre científico es Agriarctos beatrix, de la familia Ursidae. De su modo de vida, podemos suponer que, aunque omnívoro, su dieta era principalmente herbívora, como la del oso malayo, alimentándose esporádicamente de insectos, miel y carroña. A causa de su pequeño tamaño, sería una presa fácil y jugosa, por lo que se refugiaría trepando a los árboles.

La imagen que encabeza este artículo es una recreación de cómo pudo haber sido este animal.