El Hombre de Flores, una especie humana diferente
Nuevos descubrimientos sobre el origen del Hombre de Flores (Homo floresiensis) hacen luz sobre la todavía enigmática evolución del ser humano y lo confirman como una especie diferente.

Todo empezó con el descubrimiento de un esqueleto de una hembra adulta en la cueva de Liang Bua, una isla de Indonesia, a la que en un principio se consideró probablemente descendiente del Homo erectus, si bien todo en torno a ella eran interrogantes.

De hecho, bien poco se sabe de aquellos hombres prehistóricos que existieron de forma paralela al homo sapiens, hasta hace unos 14.000 años. En contra de lo que se pensaba hasta hace poco, éste no fue la única especie humana, y lo prueban hallazgos como el Homo FLoresiensis, una especie de “hobbit” en torno al cual surgieron un sinfín de teorías.

El movimiento biodinámico

Según revelan dos nuevas investigaciones del Museo de Ciencia de Japón y las universidades australianas de Wollongong y Griffith, el Homo floresiensis es una especie humana distinta, con raíces evolutivas que se remontan a más de 700.000 años.

Publicadas en la revista Nature, sus conclusiones descartan que sea un sapiens deforme o de pequeño tamaño. Por otra parte, el haber encontrado herramientas de piedra de la misma antigüedad asociadas a estos homínidos, muy parecidas a otras más modernas halladas en el sitio de Liang Bua reafirma su temprano origen.

Su procedencia podría estar relacionada con el más tardío y alto Homo erectus, si bien se necesitan más restos fósiles que apoyen esta hipótesis, cuyo punto débil es el poco tiempo (en términos evolutivos, pues son solo 300.000 años) que deja a la especie para adquirir su anatomía.

El Hombre de Flores, una especie humana diferente
Recordemos que el Hombre de Flores apenas medía un metro, tenía un cerebro de 426 centímetros cúbicos (un tercio del cerebro del Homo sapien) y pesaba menos de 30 kilos, cuando el homo erectus medía 165 cm, pesaba 51 kilos y su cerebro doblaba su tamaño. A este respecto, la llave podría estar en una especie arcaica aún por descubrir, que habría sido el origen del Homo floresiensis.

El origen de la nueva especie pudo ocurrir en otra isla cercana, sostiene Gert Van den Bergh, uno de los científicos, donde también pudo habitar una misteriosa especie arcaica, “quizás el aislado linaje de homínidos que produjo la rama que fundó el de Flores”. Por último, este hallazgo nos ayuda a entender la dispersión humana temprana y la evolución en la región.