Inventan un programa invencible para jugar al póquer
Ganar siempre al póquer es un auténtico sueño, del que no puede disfrutar la cabecita pensante capaz de hacerlo realidad. No en vano, se trata de una máquina, sin emociones pero fría y calculadora, invencible en lo suyo, según acaba de publicarse en la revista Science.

El invento ha sido obra y gracia del Grupo de Investigación de Póquer Computerizado de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Alberta, en Canadá. Su programa gana siempre al Texas hold’em, la variante más popular del póquer, en su modalidad heads-up, que se juega entre dos jugadores.

Un gran desafío

El programa capaz de hacerlo supone un hito en inteligencia artificial por la naturaleza imperfecta de la información. En otras palabras, se trata de un juego en el que los jugadores manejan información con alta dosis de incertidumbre, en contra de lo que ocurre con juegos en los que la información es perfecta (los jugadores disponen de los mismos datos), como las damas o el cuatro en raya. En esta variante de forma especial, además, lo que convierte su programación en un gran desafío para un ordenador. Hasta ahora, no se había logrado.

Inventan un programa invencible para jugar al póquer
Así, es la primera vez que se consigue resolver un juego basado en información imperfecta, pues cada jugador conoce sus cartas pero no las del resto, y la utilizan para intentar ganar. Superando este obstáculo, el nuevo programa ha elaborado una estrategia para el juego con un margen de error tan pequeño que podríamos estar toda una vida jugando contra él y siempre saldría victorioso.

Se trata, por lo tanto, de una definición técnica, que considera un juego invencible cuando la programación le permite ganar a un ser humano aunque éste dedicara toda su existencia a jugar de forma ininterrumpida y sin cometer errores. Por otra parte, el programa confirma que el jugador que reparte las cartas tiene ventaja.

Más allá de su aplicación directa en el plano lúdico, haber solucionado estos problemas permite utilizar estos algoritmos para solucionar problemas sociales que se caractericen por tener una información imperfecta. El abanico de posibilidades es tan amplio como interesante: desde la toma de decisiones médicas o políticas, el control de los ciberataques o del tráfico.