Inventan un sensor cutáneo que mide las emociones
Internet de las cosas, ese mundo cada vez más cercano en el que todo está conectado en la red, incluidos los seres humanos, acaba de encontrar un nuevo aliado para su desarrollo. Se trata de un nuevo sensor capaz de medir las emociones humanas, concretamente de establecer patrones que permitan medir el miedo, la excitación o el nerviosismo que provoca la piel de gallina.

Aunque todavía no está desarrollado, ya se conocen algunos detalles como su aplicación en forma de parche transparente de forma cuadrada (2X2 cm), según datos facilitados por el Instituto Avanzado de ciencia y Tecnología (KAIST) de Corea del Sur.

El sensor trabajará en tiempo real y utilizará un polímero conductivo que medirá el erizado de la piel, si bien los científicos todavía tienen mucho que avanzar, pues todavía no se ha logrado establecer la relación que pueda existir entre la piel de gallina y las distintas emociones.

También se trabaja en la resistencia de los sensores, que aún se muestran demasiado frágiles ante cualquier eventual golpe, según los detalles publicados en la revista Applied Physics Letters.

En 2010 la empresa tecnológica Affectiva creó un sensor similar que detectaba las señales fisiológicas de estrés y entusiasmo midiendo cambios eléctricos en la piel (conductividad) a través de una pulsera, por lo que el Q Sensor permitía que, por primera vez, se pudiera hacer un seguimiento del estrés durante el día. El invento ha demostrado ser útil para ayudar a detectar las crisis en los niños autistas.

Pepper, el robot emocional

En lugar de parches, la robótica propone una lectura de las emociones muy distinta, gracias a un robot que ha sido bautizado como Pepper. Su gran atractivo es su capacidad para analizar la expresión facial y el tono de la voz de la gente para responder ante las situaciones de forma espontánea.

Inventan un sensor cutáneo que mide las emociones
Su primera aplicación comercial ha sido ser dependiente de la compañía telefónica japonesa Softbank, donde es la auténtica estrella, aunque sus creadores, la asociación Aldebaran Robotics SAS, todavía consideran que está en fase experimental.

Pepper es capaz de detectar el buen humor a través del tono de la voz, sabe bromear y bailar y actúa de forma autónoma, reaccionando a las palabras y a los gestos de los humanos. Ademàs, cuenta con sensores táctiles en manos y cabeza, mide 1,2 metros, pesa 27 kilos y recibe información a través de la nube, con la que interactúa, por lo que su capacidad de reacción va mejorando con el tiempo.