La basura espacial
No hay duda de que la contaminación es una de las preocupaciones más importantes de nuestra sociedad actual, que además de afectar al aire que respiramos, también está presente a través de la denominada basura o chatarra espacial en órbita baja terrestre.

Piezas de cohetes, satélites viejos, restos de explosiones y pequeñas partículas de pintura son algunos de los objetos que forman esta basura espacial, que orbitan alrededor de nuestro planeta. Los expertos en la materia ya advirtieron que este tipo de residuos podrían convertirse en una seria amenaza para la vida de los seres humanos, y tenían razón.

En la actualidad, esta basura ha pasado a ser otra de las principales preocupaciones de los gobiernos que puede repercutir en el funcionamiento de los satélites y provocar el llamado Síndrome Kessler. Lo que en otras palabras quiere decir que el volumen de la basura espacial llegará ser tan alto que los objetos en órbita pueden impactar con frecuencia por culpa de la basura, y crear a su vez más chatarra espacial, algo así como un efecto dominó.

Encontrar una solución a este problema no es tan fácil como parece, sobre todo debido a las altas velocidades en sus órbitas y al pequeño tamaño de la mayoría de la basura espacial. Por el momento, se están tomando una serie de medidas con el fin de reducir la chatarra espacial, a través de estudios con telescopios ópticos, acuerdos internacionales, y nuevas misiones diseñadas con vehículos o satélites que pueden desecharse de manera segura una vez que ya no sean necesarios.

En cualquier caso, las soluciones a este problema son complicadas y costosas, por lo que los investigadores continúan desarrollando nuevos métodos para evitar que las colisiones en la órbita terrestre vayan aumentando. De hecho, también se sabe que las capas de la atmósfera están perdiendo densidad y el incremento de CO2 provoca que los satélites permanezcan en órbita todavía más tiempo, todo ello por culpa de la chatarra espacial.