La caza podría estar haciendo a las aves más inteligentes
La caza no hace inteligente al cazador, al menos no a nivel de inteligencia emocional, pero sí podría provocar una selección artificial a partir de los rasgos de sus víctimas, en este caso los pájaros. De acuerdo con un estudio publicado en la revista Biology Letters, la clave estaría en el hecho de que las aves que tienen cerebros más pequeños sucumben ante los cazadores con mayor facilidad.

El estudio concluye que puesto que los pájaros con cerebros más grandes, siempre en relación a su cuerpo, tienen muchas menos posibilidades de morir por un disparo. Solo el 7,9 por ciento de ellos lo hizo, en su mayor parte aves con el cerebro pequeño, pájaros grandes y machos de colores llamativos.

¿Pájaros más inteligentes?

Los científicos quedaron sorprendidos al descubrir que la desproporción del tamaño del cuerpo, en detrimento de la cabeza multiplicaba por 30 la probabilidad de morir de un disparo, con lo que el ser humano estaría influyendo en su evolución.

Por el contrario, aquellas que poseen mayores cerebros en relación con su cuerpo tienen 30 veces menos posibilidades de morir por un disparo. Así las cosas, tras analizar a casi cuatro millares de pájaros disecados de 197 especies, científicos de la Universidad de Paris concluyeron que sería una hipótesis válida el hecho de considerar que los cazadores podrían estar propiciándolo.

La caza podría estar haciendo a las aves más inteligentes
A la hora de poner objeciones al estudio, podría ocurrir que aquellos pájaros que logran librarse de la caza son más inteligentes, transmitiendo esta superioridad de forma genética a su descendencia. Sin embargo, igualmente sería factible afirmar que escapar de un cazador no siempre tiene que ver con las neuronas sino con la mala fortuna, sin más.

O, por qué no, quizá el estudio ha dejado de lado factores culturales o propios de los usos y costumbres de la caza. Sean o no relevantes, al menos a priori su influencia no debería subestimarse y para ello serían necesarios estudios multidisciplinares. Y, en todo caso, habría que estudiar si realmente el menor tamaño del cerebro significa una menor inteligencia, y con respecto a qué criterios se valora ésta.