La estación espacial china Tiangong 1 recibe a sus primeros inquilinos
En los últimos decenios la carrera espacial ha visto nacer a nuevos y poderosos actores. Ya no sólo se trata de aquella mítica competencia entre Rusia y Estados Unidos. Ahora países como Japón, China o India quieren formar parte de la historia de la exploración del espacio.

Sin duda, China es la única potencia capaz de ensombrecer a la hegemonía de los Estados Unidos ahora mismo. Ayer dieron prueba de ello con la inauguración de su propia estación espacial, el módulo Tiangong 1, que recibió a sus primeros inquilinos a las 6:07 UTC de la mañana.

A causa de los problemas de espionaje tecnológico, en su momento Estados Unidos vetó que China pudiese participar en la construcción de la ISS, la Estación Espacial Internacional que todos conocemos. Sin embargo, el hecho de quedar fuera del proyecto no le ha impedido a la potencia oriental seguir su propio camino.

El módulo Tiangong 1 formará parte de una estación espacial de reducidas dimensiones con fines puramente científicos. Para ello, el país asiático ha tenido que desarrollar la tecnología necesaria para situar a personas en órbita y traerlas de vuelta a la Tierra con vida, y las técnicas imprescindibles de acoplamiento a altas velocidades.

Efectivamente, ayer la cápsula Shenzhou 9, que pasará a la historia por haber llevado en sus entrañas a la primera mujer china en viajar al espacio, Liu Wang, se situó a 52 kilómetros del módulo y realizó por etapas la aproximación y el acoplamiento.

Doce pernos fueron los encargados de soldar la unión entre el módulo y la cápsulo tras una maniobra que duró alrededor de ocho minutos. Una vez realizadas las últimas comprobaciones, los tripulantes de la cápsula Shenzhou 9 pasaron al interior del Tiangong 1.

En la recién estrenada estación espacial vivirán tan sólo dos astronautas debido a su reducido tamaño. El 24 de junio la cápsula se separará e iniciará una maniobra de atraque manual para comprobar que ese tipo de aproximación también funciona. Posteriormente, los tripulantes abandonarán la estación y regresarán a la Tierra.

Sin duda se trata de un paso importantísimo para la astronáutica china. Quizá sea cierto que ellos tienen, ahora mismo, más intenciones y ganas de llegar a Marte que nadie más. Ojalá sus avances sirvan de acicate para otras naciones, siempre en beneficio de la humanidad.