La estrella que logró escapar de un agujero negro
La protagonista de nuestra galáctica historia es una estrella que vive un momento terrible del que sale airosa, no sin tener que pagar un precio. Los científicos pudieron ser testigos del instante en el que tuvo la gran suerte de escapar del más aciago de los sinos pues, tras recibir la voraz dentellada de un agujero negro supermasivo, logró zafarse de él.

Ocurrió a 650 millones de años luz, en una galaxia cercana fuera del supercúmulo de Laniakea, al que pertenece nuestra galaxia, la Vía Láctea, y los fueron astrónomos de la Ohio State University quienes presenciaron el momento en el que el agujero negro le dio un mordisco del tamaño de Júpiter, pero no pudo tragarla entera. Su inmensa gravedad no pudo con ella, librándola de acabar triturada en su convulso estómago.

Nunca se vio tan de cerca

Más allá de la apasionante anécdota, que no deja de tener su lado cinematográfico, se trata de un acontecimiento jamás observado por la ciencia a una distancia cercana. Bautizado técnicamente como “Evento de disrupción de marea” o TDE (por sus siglas en inglés), su cercanía supone un hito científico que ayudará a comprender cómo funcionan y se alimentan los agujeros negros supermasivos que se cree que existen en el centro de las galaxias.

Los científicos pudieron ver la llamarada emitida en el momento del mordisco gracias a la cantidad de energía liberada. Según sus cálculos el aguero negro se tragó sólo una pequeña parte de material estelar, alrededor de una milésima parte de la masa del Sol, igual a la masa de Júpiter.

La estrella que logró escapar de un agujero negro
Los científicos desconocen si los TDE son algo insólito o si, por el contrario, puede ser tan habituales como la absorción completa de una estrella. Según las teorías actuales, los agujeros negros se tragan una estrella cada mucho tiempo, un periodo que oscila entre 10.000 y 100.000 años. Lo que se desconoce es si también suelen dar “bocados” a las estrellas pasajeras.