La flor cadáver y el caracol de manzana, dos plantas muy peculiares
Algunas especies de plantas son realmente sorprendentes y raras, un ejemplo perfecto lo encontramos en la Pomacea canaliculata, el nombre científico que recibe el caracol de manzana. Se trata de un molusco de agua dulce de gran velocidad que come diariamente hasta el 17% de su peso corporal en hojas.

Su cocha tiene un hermoso color marrón amarillento y de forma redondeada que en ocasiones puede parecer verdosa. Su tamaño es poco más grande a una pelota de tenis y es originario de Sudamérica aunque también se ha introducido en Hawaii y en diversos puntos del continente asiático.

En estos rincones del planeta esta singular especie está siendo un quebradero de cabeza para sus habitantes puesto que empieza a convertirse en una plaga para cultivos como el arroz. En nuestro país se localiza en el Delta del Ebro.

Su concha presenta unas bonitas espirales que se unen formando originales formas. Sus huevos son de un llamativo color rosa que deposita sobre la superficie de las aguas poco profundas y de corrientes lentas.

Otra especie de sorprendente belleza y curioso nombre es la denominada flor cadáver, aunque los científicos se refieren a ella como Rafflesia arnoldii. Esta planta crece en los bosques de Sumatra y Borneo en Indonesia. Su vida transcurre como un parásito dentro del tejido de una vid tropical.

Su flor es de un intenso color rojizo o anaranjado y un dato curioso es que posee ostenta el título de la planta más pesada del mundo, con más de un metro de diámetro y hasta 11 kilogramos de peso. Se la llama flor cadáver porque desprende un desagradable olor similar al de un animal muerto, desde luego no es la planta perfecta para que adorne una estancia del hogar, pese a la curiosa belleza de su forma y color.