La gran mancha blanca de Saturno
Saturno es protagonista de un fenómeno meteorológico único en todo el Sistema Solar: una tormenta de grandes dimensiones que ha alcanzado el tamaño de nuestro planeta. La última mancha blanca comenzó a finales del año pasado, adelantándose a las predicciones de los científicos que pronosticaban el fenómeno dentro de aproximadamente nueve años. Estas tormentas se producen de manera regular cada año saturnino, que equivale a unos 29,5 años terrestres.

La investigación realizada por un equipo de científicos españoles ha sido publicada por la revista especializada Nature, donde se explica que la gran mancha blanca ha afectado también a la atmósfera del planeta, llegando incluso a cambiar su composición y temperatura que se sitúa en los 15 grados centígrados.

Desde el punto de vista científico, este fenómeno meteorológico resulta de lo más desconcertante, puesto que todavía sigue activo después de haber transcurrido más de seis meses de su erupción. Su foco original está debilitado, pero descubrir sus características y composición supone un reto para muchos científicos desconcertados por la magnitud de este tipo de sucesos meteorológicos.

Se cree que su origen energético puede estar en las profundas nubes de agua, situadas a unos 250 kilómetros por debajo de las nubes visibles de amoníaco. En opinión de los científicos españoles de la Universidad del País Vasco, la perturbación comienza una vez que se forma la gran mancha blanca, que con ayuda del viento empieza a extenderse por todo el planeta.

En el estudio también han participado otros científicos procedentes de distintas universidades españolas, además de especialistas de Francia y Reino Unido. Estos investigadores han recurrido a herramientas informáticas para investigar la tormenta y todas las características de la perturbación, llegando a la conclusión de que la tormenta necesita que el viento se extienda a zonas donde no llega la luz solar.