La luna Europa dispara chorros de agua a 200 km de altura
Gran parte de la comunidad científica cree con firmeza que, bajo la superficie helada de Europa, satélite de Júpiter, hay un océano de agua salada.

No se ha podido confirmar aún dicha suposición, pero los modelos matemáticos así lo confirman. De cumplirse, Europa sería una firme candidata a albergar vida extraterrestre. De momento, lo que sí se ha descubierto hace muy poco, es que en el polo sur hay geiseres de agua salada que alcanzan alturas de hasta 200 kilómetros. Una maravilla que desgranamos a continuación.

El artículo se ha publicado en la revista Science y es fruto de una investigación conjunta entre científicos americanos y alemanes. Se han tomado imágenes ultravioleta del satélite, gracias al telescopio Hubble, y se ha detectado un exceso de emisiones de hidrógeno y oxígeno que es una prueba de la existencia de esos grandes chorros de agua.

Es necesario confirmar la existencia de estos chorros de vapor de agua por otros medios, pero de momento el hallazgo es de suma importancia. Así lo describe Lorenz Roth, autor del artículo:

Hemos detectado vapor de agua en Europa por primera vez, lo que podría estar conectado con un mundo oceánico potencialmente habitable bajo la superficie.

La luna Europa dispara chorros de agua a 200 km de altura

Vida extraterrestre y el poder de Júpiter

Las erupciones que observó Hubble tenían una duración de más de siete horas y se registraron tan sólo en las imágenes correspondientes a 2012. Al parecer, este comportamiento variable tiene que ver con el influjo de Júpiter sobre la luna:

La fuente de energía que produce estas plumas es probablemente la fuerza de la marea, que abre y cierra fracturas en la superficie. Cuando Europa está en el apocentro, las grietas están abiertas.

El fenómeno no se conocía hasta ahora en Europa, pero sí se había visto en el satélite de Saturno Encelado. Lo que no se comprende es por qué estas plumas o chorros no se ven en el polo norte de ambas lunas.

El problema, ahora, reside en la falta de fondos de la NASA para enviar misiones a Júpiter que pudieran examinar al detalle el carácter habitable de Europa. Tendremos que esperar al año 2031 para el primer lanzamiento con dicho objetivo. Queda aún demasiado lejos y quizá conviene adelantarlo, debido a la naturaleza de este descubrimiento. Es posible que haya vida, aunque microscópica, anuncian los científicos con precaución. Queremos comprobarlo.