La luna nació de un choque entre la Tierra y otro planeta
¿Cómo nació la luna? Gracias a un nuevo descubrimiento, por fin hay una respuesta que va más allá de la simple hipótesis. Aunque sigue siendo un misterio, se han encontrado evidencias de que su formación obedeció a un choque brutal producido hace 4.500 millones de años entre la Tierra y un planeta de menor tamaño que ha sido bautizado como Theia.

La insistencia ha encontrado, por fin, su recompensa. Desde hace largo tiempo, la ciencia apostaba por una idea que ahora se ha revelado como cierta. Según esta hipótesis, conocida como la Teoría del Gran Impacto, la luna debería tener una composición diferente a la de nuestro planeta.

Al 50 por ciento

De este modo, el reto era poder demostrarlo. Primero se realizaron análisis de meteoritos lunares (lunaitas), sin resultados positivos, pero los análisis no eran del todo fiables, pues las rocas estaban contaminadas por el contacto con nuestro planeta. Para dar en el clavo ha sido necesario realizar un análisis de los isótopos de oxígeno en rocas lunares recogidas por los astronautas de las misiones Apolo entre 1969 y 1972.

La luna nació de un choque entre la Tierra y otro planeta
Sólo así, un equipo de astrofísicos alemanes ha encontrado por primera vez huellas de los escombros de Theia, un resultado que apoya la teoría más aceptada por la ciencia sobre la formación de nuestro satélite. “Las diferencias son pequeñas y difíciles de detectar, pero existen”, dice Daniel Herwartz, líder de la investigación.

Pasar de la suposición a la certidumbre ha sido un gran paso, pero todavía queda mucho camino que recorrer para resolver el enigma de forma concluyente. A falta de nuevos estudios, los datos obtenidos sugieren que es posible que el porcentaje de escombros que la Tierra y Theia aportaron a la Luna sea de un 50 por ciento cada uno, y no 70-30 por ciento, como se creía hasta ahora.

Básicamente, se espera avanzar en las conclusiones a lo largo de los próximos años con nuevos análisis tanto a los meteoritos como a las rocas lunares, así como a otros materiales que pudieran traer futuras misiones tripuladas.