Los expertos en astronomía lo han anunciado en innumerables ocasiones: el Sol tiene combustible para unos 5.500 millones aproximadamente, y después morirá. Será el fin de nuestro universo y de la vida en la Tierra, tal y como la conocemos, aunque cuando ese momento llegue, los seres humanos seguramente no viviremos para presenciarlo.

El Sol, el centro de nuestro Sistema Solar, se formó hace unos 4.650 millones de años, y es la mayor fuente de energía de este sistema planetario. Una estrella formada a partir de nubes de gas y polvo, que en los últimos años ha experimentado diferentes ciclos de vida que se aprecian sobre todo en los cambios de las manchas solares.

Sin embargo, antes de que el Astro Rey deje de iluminar el oscuro y basto universo, deberá experimentar diferentes ciclos de vida. Comenzará a hacerse más grande, hasta convertirse en una gigante roja y después se hundirá por su propio peso, convertida en una enana blanca que tardará un billón de años en enfriarse, al menos así defienden los científicos y expertos en astronomía.

Un fenómeno que los seres humanos no tendremos la oportunidad de presenciar, porque llegado ese día, seguramente no estaremos en la Tierra. Tal vez hayamos colonizado otros planetas o galaxias del universo, en busca de un nuevo hogar.

Todo esto sucederá cuando el Sol haya agotado por completo el hidrógeno, y comience a expandirse debido a un exceso de energía hasta convertirse en una gigante roja, y con un diámetro superior al de la órbita de la Tierra.

El hidrógeno convertido en helio provocará una fusión que hará que el Sol se contraiga y disminuya su brillo. Cuando el helio se agote, el astro expulsará gran parte de su masa, dando origen a una enana blanca.