La música que escuchamos es cada vez más previsible
Malos tiempos para la lírica. Un equipo de científicos ha anunciado que las canciones de éxito compuestas en la última década se parecen cada vez más entre sí y tienen cada vez menos sonoridades.

El estudio, realizado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha revelado que existe una tendencia hacia la banalización de la música. Parece que no estábamos equivocados cuando decíamos que cada año había menos canciones buenas.

El artículo completo puede leerse en la revista Scientific Reports, donde ha sido publicada. Los científicos analizaron 464.411 canciones y descubrieron que los cambios y transiciones entre los grupos de notas habían disminuido de forma radical en los último 55 años.

A modo de ejemplo, es como si en nuestro lenguaje existieran cada vez menos palabras.

Así, cada vez es más fácil adivinar en una canción concreta qué notas siguen a otras. Además, los timbres musicales son cada vez más reducidos y tienden a interpretarse siempre con los mismos instrumentos.

Por otra parte, el aumento del volumen de grabación de las canciones ha empeorado su calidad a la hora de reproducirlas.

Sin duda, se trata de tan sólo una media. Es decir, que sigue habiendo grupos de música excelentes y de gran calidad. Sin embargo, el estudio nos indica que la tendencia general nos indica que se está produciendo un proceso de decadencia claro y marcado.

Afortunadamente, los resultados del estudio también aportan algunos indicios y sugerencias para mejorar la situación. Por ejemplo, se indica que una mayor atención en el uso de los instrumentos, en la elección de los acordes y en el volumen de grabación podrían ayudar a obtener melodías nuevas, frescas y originales.

Parece ser que las modas son las culpables de esta tendencia espantosa.

El volumen de canciones escuchadas para realizar el estudio a equivalido a 16 años seguidos de grabación continua, suficiente para establecer una media sólida y para extraer conclusiones claras.

Sirva este artículo de aviso para aquellos que no quieren que la música y el arte en general caigan en la banalidad más absoluta.