La pandemia mundial que se avecina, según Bill Gates
Stephen Hawking opina que vivimos el momento más peligroso de la humanidad, y lo argumenta con una suma de problemas de tipo ambiental en un contexto marcado por la crisis económica mundial y la sustitución del hombre por la máquina por el avance de la inteligencia artificial, Bill Gates es más concreto.

Al margen de que pueda estar de acuerdo con muchos de los argumentos de Hawking, el fundador de Microsoft convertido a filántropo pone el acento en las consecuencias que pueden traer los conflictos mundiales. En su participación en la Conferencia de Seguridad en Múnich, Alemania, expresó su preocupación por la facilidad con la que las guerras y los movimientos de agitación derivan en enfermedades.

Catástrofe mundial por un ataque terrorista

Gates hizo un llamamiento a la comunidad internacional sobre el riesgo corre el mundo, tanto a consecuencia de epidemias de tipo convencional, como la gripe española de 1918 o, más recientemente, la epidemia del ébola que sobre todo sufrieron los africanos. Sin descartar, a su juicio, la probabilidad de que se inventen virus como nueva arma terrorista.

Sea un virus de diseño o un virus que aparezca de forma espontánea, si éste se transmite por el aire “podría matar a 30 millones de personas en menos de un año”, dijo. Además, Gates apuntó que considera “probable” que suframos una epidemia global de este tipo en los próximos 10 o 15 años.

La pandemia mundial que se avecina, según Bill Gates
¿La solución? Al igual que planteaba Hawking, se trata de reaccionar de forma urgente y eficaz, buscando soluciones que ayuden a acabar con la raíz del problema. Si el científico planteaba la necesidad de buscar el modo de escapar del planeta como plan b ante la escasa esperanza de que hagamos un uso responsable de la tecnología y otros recursos ambientales, Bill Gates se centra en la seguridad internacional.

“No podemos ignorar el vínculo entre seguridad sanitaria y seguridad internacional”, concluyó. Asimismo, recordó que las pandemias además de muertes suponen una pérdida económica tremenda, con un coste global “estimado en unos 3.400 millones de dólares por año”.Por último, aunque resulte difícil consolarse con ello, dijo que las medidas de control necesarias para hacer frente a un supuesto ataque biológico terrorista ya se habían tomado. Un extremo del que es tremendamente fácil dudar.