La sonda espacial Dawn encuentra señales de agua en el asteroide Vesta
La sonda espacial Dawn, lanzada por la NASA en 2007, ha enviado prometedores datos desde el asteroide Vesta, su primer destino, que permiten suponer la existencia de agua.

Dawn se lanzó al espacio en 2007 con el objetivo de investigar dos cuerpos celestes: el asteroide Vesta y Ceres, un planeta enano que orbita entre Marte y Júpiter. Pero, de momento, la sorpresa a saltado en la primera parada. Que Vesta contenga agua puede cambiar muchas de las ideas que tenemos sobre el espacio y sus componentes.

Al parecer, sobre la superficie de Vesta existen rastros de hidrógeno. Esto indica que, en algún momento, asteroides ricos en agua impactaron contra la superficie de este asteroide en algún momento.

El artículo ha sido publicado en la revista científica Science. Aunque en un primer análisis no se encontró ni rastro de agua o hielo en el asteroide, la investigación de la composición del terreno ha permitido suponer de su existencia en otro tiempo. En el artículo se identifican diversas fosas sobre la superficie, alguna de más de 200 metros de profundidad, donde podría haberse conservado el contenido volátil de los asteroides ricos en agua que impactaron sobre Vesta.

Según Carle Pieters, astrofísico de la Universidad Brown, en Providence:

Este descubrimiento confirma la existencia de un ciclo de agua en el propio Sistema Solar y es de una importancia considerable para mejorar nuestro entendimiento acerca del origen del agua que hay, hubo y habrá en el Sistema Solar.

Ahora la sonda Dawn ha reemprendido su camino para encontrarse con Ceres, planeta enano al que llegará en el año 2015. De momento, nos quedamos con esta buena noticia que confirma una idea últimamente muy en boga: que el agua y, en última instancia, la vida (esto último aún por comprobar), podrían ser en el espacio profundo más abundantes de lo que creíamos.

Más información: Science News